martes, 19 de marzo de 2013

Prejuicios

El otro día en clase de Filosofía, Don Jesús sacó a colación el tema de los prejuicios. Después empecé a darle vueltas al asunto y llegué a la conclusión de que nos dejamos guiar por prejuicios mucho más de lo que creemos. Encontramos infinitud de ejemplos en la vida real. Si te desaparece un libro tras la clase de inglés, ¿no piensas automáticamente en unos cuantos niños que son los "malotes"? Además, hay que distinguir otra clase de prejuicios, los "falsos prejuicios". Estos son aquellos que no tienen ninguna base ni fundamento, del estilo de: "Este profesor es un vago porque tarda un mes en corregir los exámenes, seguro que llega a su casa y no hace nada" Sin embargo, tú sabes que probablemente el profesor tenga que hacer muchas otras cosas y que por eso deberías ser más comprensivo.


Sin embargo, estos prejuicios se están viendo derrocados por el que hoy en día es el prejuicio por excelencia. De hecho, voy a dedicar esta entrada al "Rey de los prejuicios". Como la mentalidad de la sociedad ha cambiado, también lo han hecho sus prejuicios. ¿En qué ha cambiado nuestra mentalidad? Exacto, pragmatismo e individualismo. Como yo soy el más importante, comparo la conducta del resto con la mía. Es el famoso argumento de: "seguro que lo ha hecho, yo habría hecho lo mismo". Este prejuicio se ilustra a la perfección con el refrán popular: "Ladrón piensa que todos son de su condición". Por consiguiente, este prejuicio es mayor cuanto menores son las trabas morales del sujeto. Por lo tanto, en la medida en que eliminemos los prejuicios de nuestra vida, mejoraremos como personas. Por una sociedad sin prejuicios.
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Jaime.M

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