miércoles, 20 de marzo de 2013

Lo que hace leer...

Todo comenzó aquel aciago y fatídico día que Don Jesús nos encomendó la tarea de crear un blog para la asignatura, idea seguida de una naupatía general. Un alumno lenguaraz expresó su animadversión hacia la idea, a lo que Don Jesús replicó con una perorata plagada de aspavientos. Zanjado el tema, se fijaron los parámetros y los alumnos emprendieron su odisea hacia los 3 puntos. Cuando quedó patente que el tiempo otorgado era insuficiente, y que la equivocación en cualquier nimiedad hacía todo esfuerzo inoperante, el alumnado se mantuvo pertinaz en cuanto a la necesidad de modificar el horario. Su indulgente profesor, haciendo gala de laxismo, fue condescendiente con sus alumnos y los exoneró del límite temporal, aplazándolo una semana. Sin embargo, mediante una exhaltada perénesis hizo hincapié en el carácter perentorio de su obligación. Ante semejante ostentación de indulgencia, sus discentes abandonaron toda oposición, considerando la situación desde una perspectiva más pragmática. Había opulencia de tiempo.


Si hay algo de lo que me siento orgulloso es de mi vocabulario. Y se lo debo todo a la lectura.

Jaime.M

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