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domingo, 17 de marzo de 2013

Papá, ésta va por tí

Escribo esta entrada desde el andén del cercanías de Las Rozas. Acabo de salir de una cena con unos amigos y ellos se largan ahora a una fiesta en casa de una amiga, mientras yo espero el tren que me llevará a mi casa.
En momentos como estos es en los que te enfadas con tus padres. "Vaya asco de hora, ¿no?"-me decían mientras me marchaba. Y he tenido que darles la razón. ¿Tanto les cuesta entender a los padres que a pesar de ser una fiesta no va a pasar nada malo? Ellos saben que no me junto con gente que fume porros o se meta cosas raras. Sencillamente salgo a divertirme con mis amigos, a pasarmelo bien, bailar un poco, charlar con la gente... Y ya sé que no lo entienden, y que en su época llegaban a casa a las 11 y ya les parecía tarde, pero hoy, en el siglo XXI en el que vivimos, la gente sale de su casa a las 9 y llega a la 1 o las 2. Y ellos tienen padres como los míos, que tambien se preocupan por ellos. Pero no parece caberles en la cabeza. Para ellos, los únicos padres responsables son ellos, y el resto, una pandilla de abueletes que se dejan convencer y avasallar.
Yo creo que tampoco pido demasiado. Porque no sé si se darán cuenta (y si han sido jóvenes como yo, como dicen, lo sabrán) de que lo mejor de las fiestas ocurre siempre hacia el final. Sólo pido un poco de misericordia (y una hora o dos mas de tiempo para salir).

martes, 12 de marzo de 2013

El patriota

El otro día, mientras caminaba por la calle me empezaron a llamar "facha" desde la acera de al lado. La causa: llevaba un cinturón con la bandera de España bien visible.
Y me dolió. Porque descubrí que el patriotismo ha quedado relegado a las derechas, a un pequeño sector de la población. Ya nadie ama a su país y hasta se avergüenza de pertenecer a él. Porque desde pequeños nos han inculcado que un país son una serie de líneas pintadas en el suelo. El país, la Patria, es un concepto que va mucho más allá.
El amor a la Patria consiste en honrar a todas aquellas personas que han luchado, han muerto y han dedicado su vida a construir este magnífico país que es España. Es recordar a todos nuestros antepasados que vivieron y trabajaron aquí y sacaron este país adelante, y le dieron tanta belleza como ahora tiene. Porque, modestia aparte, España es un país objetivamente bonito, con una gran variedad en su interior, tanto de lugares como de gentes, que une lo mejor de cada raza y lo aglutina en el español, bruto, valiente e incansable, el conquistador del mundo.
Por eso, amigos, tenemos que aprender que el ser español es algo de lo que debemos estar orgullosos y que el nuestro es un gran país del que jamás debemos avergonzarnos, por muy mal que esté en la actualidad.
Arriba España. Arriba siempre.

Momentos

Existen momentos. Momentos escalofriantes, que desearías que nunca acabaran. Momentos especiales, que los otros no pueden entender, o a duras penas lo hacen. Como cuando oyes tu canción favorita y se te pone la carne de gallina, mientras tú y esa canción os fusionáis en uno y viajais a lugares lejanos. O como cuando besas por primera vez a esa chica que para ti es especial, y sientes que te vuelves enorme, o que el universo se hace pequeño. Solo existís tú y ella, y nada más. O esas tardes de verano en las que te sientas en una hamaca con un amigo y una bebida a ver atardecer mientras comentáis el día y os reis un rato.
Son momentos alucinantes, en los que el tiempo parece detenerse y por unos segundos, te vuelves inmortal, te sientes pleno y tu única preocupación es que el momento dure lo más posible.
Es en esos momentos cuando realmente te sientes vivo, cuando ves que merece la pena seguir viviendo, cuando la vida adquiere todo su sentido. Y es por esos momentos por los que te levantas cada día dispuesto a comerte el mundo, buscando esos pequeños momentos de vida y plenitud. En eso consiste VIVIR.

lunes, 4 de marzo de 2013

F-5 Caído

Hace unas semanas cayó del cielo en algún lugar de España un F-5 de entrenamiento con un comandante instructor y su alumno, matando al primero y dejando en estado grave al segundo.

Era un vuelo de entrenamiento rutinario, uno de tantos. De pronto los dos turborreactores gemelos General Electric se pararon y el avión cayó como una piedra. La cúpula de cristal no saltó, los paracaídas no se abrieron, y los dos hombres quedaron atrapados en un cascajo metálico de cinco toneladas que se aproximaba a toda velocidad al suelo.

Aquel hombre, que murió defendiendo a España, murió como un cobarde. Murió porque volaba en un aparato desfasado y obsoleto al que no se le aplicaron las correctas medidas de seguridad. Murió porque los señores políticos han decidido que las Fuerzas Armadas españolas deben tener cada año menos presupuesto, haciendo la vida de esos valientes hombres más dura y peligrosa.

Un soldado debe morir defendiendo a su país, herido, derribado o hundido por la pericia del enemigo, no por la codicia de un politicucho del tres al cuarto que solo quiere enriquecerse para vivir bien.

Perdónenme, señores políticos, si les digo que me parece más importante ayudar a un hombre que da su vida por defender a su país, que satisfacer el deseo de un pervertido que quiere cambiarse de sexo.

domingo, 24 de febrero de 2013

Magia

Cuando era pequeño, como la mayoría, supongo, creía en los magos, esos sabios hombres de largos y picudos sobreros azules y túnicas bordadas de estrellas con búhos como mascotas. Y creí en ellos hasta que, un día, alguna mala persona me dijo que la magia no existía.

Y fue una mala persona porque me mintió. La magia existe. Está en todas partes. Forma parte de nuestras vidas, la vemos todos los días. Es cierto que no vemos a ningún anciano gritando “Abracadabra” por la calle, pero ahí está. Pensemos en que cosas creíamos que hacían los magos. El primer hechizo que el mismísimo Harry Potter aprendió: volar. Pero ¡Si nosotros podemos! Y si no, ¿Quién no se ha montado nunca en un avión? ¿O no ha visto nunca un helicóptero? Sigamos pensando ¿Qué más cosas hacían los magos? Podían iluminar su varita en la oscuridad. Es cierto que no con palabras mágicas, pero nosotros podemos iluminar nuestras linternas en las noches de campamento. Y como estos tantos ejemplos.

Como he dicho, todavía no hemos descubierto ningunas palabras mágicas para hacer estas y tantas cosas. Pero lo hemos descubierto con la magia de nuestra inteligencia. Que, pensándolo detenidamente, solo es una de las muchas formas de magia.

Sigamos pensando en cosas de magos. Podían manipular las mentes de la gente para que hicieran lo que ellos querían. Es cierto que nosotros todavía no hemos llegado a ese grado de perfeccionamiento, pero ¿Quién no se ha emocionado nunca con una canción? ¿O al menos no le ha cambiado el ánimo escuchándola? La música es una de las magias mas poderosas, capaz de emocionar  al ser más bravo y de amansar a la fiera más hambrienta.

Efectivamente, la magia está ahí y forma parte de nuestras vidas. Incluso nuestra propia vida es una cuestión de magia. Hemos estudiado cientos de años luz alrededor nuestro, y todavía no hemos encontrado nada parecido a lo que nosotros llamamos vida.

Muchos dicen que es fruto del azar, o de la casualidad. Yo creo, que como en el caso del enfrentamiento entre Ulises y el cíclope Polifemo, existe en este mundo un Alguien disfrazado de Nadie, con un disfraz tan bueno, que hace pensar a algunos que toda esa magia es fruto del azar.

Música


 Los hombres prehistóricos inventaron cosas que hacían su existencia más cómoda y les ayudaban a sobrevivir: la ropa, el fuego, las armas… y la música. Ya por aquel entonces descubrieron que una serie de sonidos colocados armónicamente podía trastornarles completamente.

Y cultivaron ese conocimiento. No se conoce civilización alguna que no hiciera música. Es una necesidad básica del hombre, un vehículo para expresar todas sus emociones, incluso aquellas que las palabras no pueden transmitir.

Por desgracia, la capacidad de crear música no está al alcance de cualquiera, al menos de crear música bella. Tal vez sea por falta de conocimientos, o por falta de expresividad. En algunos casos es posible que por falta de sentimientos. Pero puede ser apreciada por cualquiera. Y cuando la música lleva un sentimiento, y tú lo aprecias, creas una conexión con ese alguien, ese compositor, o ese artista, porque sabes como se siente, y le entiendes. A lo mejor esa canción, o ese artista no es considerado bueno, pero para ti lo es, porque ha conseguido transmitirte sus sentimientos.

Sin embargo, en la actualidad la música no busca transmitir sentimientos, ni ideas. Solo busca recaudar dinero a base de producir una serie de emociones en la persona que escucha. La música se ha convertido en una especie de droga barata e inocua producida por empresarios. Nadie sabe que sienten Steve Aoki o David Guetta, pero todos sentimos la emoción en la voz de Kurt Cobain, en la guitarra de Jimmy Page, en la armónica de Stevie Wonder, en los pies de Michael Jackson, en las sinfonías de Beethoven, en el Réquiem de Mozart, y en tantas e infinitas otras.

Eso es música. Pero a veces, otras emociones distintas de las del artista se cuelan en la canción, cambiando totalmente la percepción de esas notas. De pronto ese redoble de batería cambia. Ya no parece lo mismo. A mí me ocurrió hace un tiempo. Una buena amiga me enseñó una canción, que odié desde el primer momento. Pero por diversas circunstancias la volví a oír mucho después. Y  era distinta. Había cambiado. Lo que en principio me parecía horrible ahora me recordaba a todas las bromas, a todas las risas y a todo lo que habíamos compartido, totalmente al margen del significado de la canción. El tema se titula “A little piece of heaven”, de Avenged Sevenfold. No es una canción muy recomendable, pero si alguien tiene ganas de pasar una noche de pesadillas, es perfecta.


Sindicatos

Cuando me explicaron el uso de los sindicatos en España mi mente se dividió en dos partes. Una se reía a carcajadas y alababa en silencio la inteligencia de los políticos que nos han llevado a este punto. La otra lloraba desconsoladamente y se preguntaba dónde quedaba el poderoso imperio español.

             
Vamos a ver, ¿puede explicarme alguien la utilidad de los sindicatos? Ya se que son agrupaciones de trabajadores que luchan por sus derechos y tal… Pero el siglo XIX ya ha pasado. En la actualidad todos los trabajadores tienen un sueldo mínimo, y de la igualdad entre trabajadores y empresas se encarga el Estado.

                
Otra cosa que me hizo romper la silla a patadas fue la existencia de unos pequeños seres, denominados “liberados sindicales”, que aparecen en todas las empresas, a razón de 1 cada 50 trabajadores honrados. Y digo honrados porque ellos no lo son. Ellos disfrutan de un sueldo pagado por la empresa, que les remunera el no hacer nada. Su única función es jugar al baloncesto con la papelera y cobrar lo mismo que uno que se desloma en la habitación de al lado.

                
Otra cosa divertida de los sindicatos son sus métodos. O mejor dicho, método, en singular. Los sindicatos tienen la solución única a todos los problemas. Es la huelga. Un invento que solo podía ser español, consistente en exigir cosas o de lo contrario no se trabaja. El equivalente adulto de la rabieta de niño pequeño. Un ejemplo son las recientes huelgas convocadas en el metro de Madrid por los abundantes recortes. “Están echando a muchos trabajadores y están bajando los sueldos del resto”-pensaron los sindicalistas-“¡Hagamos huelga!”. Y eso exactamente es lo que beneficia al gobierno madrileño. Si no hay trabajadores  no se paga, y tampoco hay gastos de trenes ni luz, ni nada. ¿Acaso creen que eso va a molestar o enfadar por algún casual al gobierno? Porque si lo creen están muy equivocados. Eso solo enfurecerá al pueblo y enriquecerá al gobierno.

                
Señoras y señores, tengo el placer de comunicarles e informarles de que los sindicatos son un robo y un desperdicio.


Superhombre

Friedrich Nietzsche imaginó hace tiempo al Superhombre. Un ser inteligente sin ningún tipo de barrera ética ni moral. Un ser dependiente únicamente de sí mismo, sin limites de ningún tipo, que vive según su capricho. Solo le interesa su propio placer y bienestar.

100 años después, el Superhombre se ha extendido por toda la sociedad, hasta ser el tipo humano más común. Cada individuo de nuestra sociedad actual busca su único beneficio y satisfacer su propio capricho. Es por eso que los políticos roban, los empresarios estafan y los trabajadores engañan. Cada persona busca vivir lo mejor posible, olvidándose de todo aquello que no sea él mismo. Nadie quiere problemas, ni líos. Nadie defiende a nadie. Cada uno quiere vivir una vida perfecta dedicada solo a uno mismo. El hedonismo más absoluto.

Aprovechándose de todos los avances tecnológicos en campos como la informática o la medicina, la sociedad ha conseguido llevar este modo de vida a la práctica, pero hundiéndose cada vez más en su propia miseria.

Pero en 2008 ocurrió el cataclismo. Una crisis económica provocada por el ansia de bienes se desató. De pronto mucha gente descubrió que no podía pagar la hipoteca de su segunda casa, ni el préstamo de su coche. Muchos empresarios descubrieron que tenían que echar a todos los “enchufados” que habían contratado, que su dinero desaparecía, que tenían que rendir cuentas de sus fraudes. Los políticos se encontraron con pueblos rugientes que les exigían que se les devolviera lo suyo.

Cuatro años llevamos sufriendo esta crisis, y vamos camino del quinto. Todo el mundo desea volver a los dorados años 2000, donde todos tenían su televisor de plasma, su casa en la playa, sus vacaciones en la nieve, su mercedes aparcado en el garaje. Pero no se dan cuenta de que ese tiempo no podrá volver en mucho tiempo. No podremos salir de esta crisis hasta que la sociedad cambie su forma de pensar, hasta que no se mentalicen de que todos dependemos de todos y que sin solidaridad no llegaremos a ninguna parte. Cuando descubramos que un Superhombre es peligroso, y una sociedad de ellos, letal, solo entonces, acabará la crisis.

Si Nietzsche postulaba que el Superhombre sería el ser superior que regiría el mundo, yo predigo que una sociedad de Minihombres será infinitamente mas fuerte, segura y cómoda para todos.